Usar la misma contraseña en todas partes es cómodo, pero significa que si una cuenta se filtra, todas quedan expuestas. No hace falta memorizar veinte contraseñas distintas para estar seguro: hay dos trucos que resuelven esto.
Truco 1: la frase-contraseña
En vez de una palabra con números y símbolos difícil de recordar, usa una frase de cuatro palabras sin relación entre sí. Es más larga (y por eso más segura), pero mucho más fácil de recordar que K7$mP2!q.
Ejemplo: bicicleta-nube-limón-42. Cuatro palabras al azar, separadas por guiones, con un número al final. Nadie la adivina y tú la recuerdas por asociación.
Truco 2: un gestor de contraseñas gratuito
Para el resto de tus cuentas, un gestor de contraseñas genera y recuerda una contraseña distinta y fuerte para cada sitio; tú solo memorizas una contraseña maestra para entrar al gestor.
- Si usas Chrome: ya trae un gestor integrado (Google Password Manager) que sincroniza entre tus dispositivos sin instalar nada extra.
- Si usas iPhone/Mac: el Llavero de iCloud cumple la misma función de forma nativa.
- Opciones independientes gratuitas: Bitwarden es de las más recomendadas por ser gratuita, de código abierto y funcionar en cualquier dispositivo.
¿Y la verificación en dos pasos?
Actívala siempre que puedas, especialmente en correo, banco y redes sociales. Aunque alguien consiga tu contraseña, sin el segundo código (que llega a tu celular o a una app autenticadora) no puede entrar.