Usar la misma contraseña en todas partes es cómodo, pero significa que si una cuenta se filtra, todas quedan expuestas. No hace falta memorizar veinte contraseñas distintas para estar seguro: hay dos trucos que resuelven esto.

Truco 1: la frase-contraseña

En vez de una palabra con números y símbolos difícil de recordar, usa una frase de cuatro palabras sin relación entre sí. Es más larga (y por eso más segura), pero mucho más fácil de recordar que K7$mP2!q.

Ejemplo: bicicleta-nube-limón-42. Cuatro palabras al azar, separadas por guiones, con un número al final. Nadie la adivina y tú la recuerdas por asociación.

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Truco 2: un gestor de contraseñas gratuito

Para el resto de tus cuentas, un gestor de contraseñas genera y recuerda una contraseña distinta y fuerte para cada sitio; tú solo memorizas una contraseña maestra para entrar al gestor.

Regla de oro: tu correo principal y tu gestor de contraseñas deberían tener la contraseña más fuerte de todas, porque si alguien accede a cualquiera de los dos, potencialmente accede a todo lo demás.

¿Y la verificación en dos pasos?

Actívala siempre que puedas, especialmente en correo, banco y redes sociales. Aunque alguien consiga tu contraseña, sin el segundo código (que llega a tu celular o a una app autenticadora) no puede entrar.